Por qué los empáticos atraen a gente tóxica (y cómo romper el ciclo)

A los empáticos les gusta ayudar a la gente. Intentan ver lo mejor de las personas. Son responsables de sus acciones y se disculpan cuando saben que han hecho daño a alguien. También creen que los demás son buenos, decentes, y justos.

Estas cosas son buenas, ¿verdad? Bueno, no siempre.

Los otros
Los empáticos se meten en problemas cuando conectan con gente que tiene objetivos, motivos y patrones de comportamiento que le son completamente ajenos. Puede que les impulse una necesidad de dinero, poder o atención. Ponen sus necesidades por encima de las de los demás. No se disculpan porque no creen que hayan hecho nada por lo que se tengan que disculpar. Si alguien sale herido en el proceso de conseguir lo que quieren, consideran que ese es el precio a pagar.

Aunque no todos son psicópatas, sociópatas, o narcisistas, hay que acercarse a ellos con precaución. Si tu yo empático se involucra con alguno de estos otros, como potencial pareja, amigo, compañero de trabajo, jefe, o incluso miembro de la familia, te expones al abuso, a ser usado, o maltratado en general.

La triste verdad
Los empáticos atraen a otros no sólo porque son responsables de sí mismos, sino porque se inclinan a responsabilizarse por los demás y por sus relaciones.

Si los empáticos creen, o son llevados a creer, que los otros están decepcionados, enfadados, heridos, o incluso son abusivos por algo que hicieron o no hicieron, los empáticos se sentirán responsables de arreglarlo.

Los empáticos absuelven a los otros de toda responsabilidad por cualquier cosa que hagan, culpándose a sí mismos.

Los otros son más que felices dejando que hagan eso. Incluso cuando cuando se enfrentan a su mal comportamiento, dan la vuelta a lo que pasó para hacer que los empáticos parezcan culpables.

Lección a aprender
Empáticos, tenéis que tomar el control.

No sois responsables de cómo se sienten los demás.

No es siempre vuestra culpa.

No sois los únicos responsables de “arreglar” una relación.

Nunca entenderéis el por qué los otros os tratan mal hasta que entendáis que, ellos, nos son como vosotros. No son gente agradable, no se sienten responsables de sus actos.

Una vez que renunciéis a esas posiciones autoasignadas de “Managers del Universo” y deis la responsabilidad a aquellos a los que se la habéis quitado, no os sentiréis atraídos por esos “otros” nunca más.