Inteligentes razones para no acostarte con tu ex pareja

nconscientemente siempre juzgué a los drogadictos, no entiendo cómo pueden depender de una droga para sobrevivir, pero, aunque suene mal, ahora los entiendo, yo dependo de ese hombre que aún amo y me dejó.

Él es mi sustancia tóxica. Lo hago cuando recuerdo sus manos tocando mi cuerpo, esas manos grandes y gruesas que apretaban mis extremidades delgadas y frágiles, el roce de su barba por mi cuerpo y como poco a poco mi piel se erizaba y los escalofríos invaden mi cuerpo.

Me encanta traer a mi mente cuando él estaba dentro de mí y mientras me besaba con sus labios gruesos rodeados de bello y con sus brazos fuertes me pegaba a su cuerpo sudado por el calor del momento, de manera que sentía que no tenía escapatoria y que en ese momento iba a explotar como bomba atómica.

Son esos brazos con manos suaves, cara velluda con labios carnosos y la mirada perversa los que ahora me torturan cuando me llama para volver a estar juntos por última vez, no sé si soy una reina en la cama, no sé porque lo hace, pero me quita la paz y el aliento cuando recuerdo los orgasmos que me hacia sentir.

Es como si hubiera descubierto que era la droga que me mantenía unido a él, supongo que mi cuerpo le comunicaba lo que me hacia sentir, aunque la culpa no es del todo de él, yo también tengo guardados en mi cabeza esos sucios deseos que tenía en la cama, esas cosas que no con todas se animaba hacer y que por ser yo quien le daba libertad en la cama, me los expresaba.

Sin embargo, utilizamos esa información a nuestro favor dependiendo de quién quiere volver a sentir esas sensaciones y emociones en la cama, pero los dos sabemos que no podemos seguir con esto; estamos cavando juntos un hueco del que no vamos a saber salir, porque ni yo ni él queremos estar juntos en una relación, menos en un hueco construido por nosotros mismos, sólo queremos nuestra dosis y listo.

Es por eso que siempre después de ver su silueta partir y yo quedarme en la cama, empiezo a reflexionar sobre ¿por qué lo volví a hacer? Y según mi experiencia encontré las siguientes razones del porque no es nada bueno volver a tener sexo con mi ex.

1. No hay nada bueno
Y en el caso que exista, siempre pensaremos ¿Con quién aprendió ese nuevo movimiento? Y volverán a tu mente historias pasadas, recuerdos no gratos y razones para volverse a enojar, sería cómo retroceder 500 pasos en tacón de aguja, recuerda que si no sacas lo viejo de tu closet, no hay espacio para prendas nuevas, hombres y experiencias diferentes, orgasmos distintos.

2. Hacerlo es un sueño, pero al final termina en pesadilla
Somos seres humanos, al dejarnos llevar por la fantasía de volver a estar en sus brazos, de volver a sentir todo eso que nos provoca en el cuerpo, es cumplir con un sueño que al finalizar y verlo a tu lado, desnudo, feliz, vulnerable, finalizando el acto sexual que pensaron iba a ser eterno y no pierden la oportunidad de platicar y terminar preguntando ¿Por qué terminamos mal? ¿Qué paso? Que sinceramente es como prender la mecha chica de una bomba y te das cuenta que ya no hay nada entre los dos, sólo sexo ocasional que provoca problemas.

3. Terminas peor que antes
Si existe en nuestra cabeza una pequeña esperanza para regresar y no pasa, vuelve el vacío y lo peor de todo que no puedes reclamar, porque apuesto que te dijo: solo sexo, y terminaste aceptando creyendo que dentro de todo lo que decía habían mensajes subliminales, o al revés, tú sólo quieres placer y él sigue con la ilusión de regresar contigo pero eso no va a pasar.

Es triste romper un corazón, sabemos lo que significa que te lastimen, así que no hagamos lo que no nos gusta que nos hagan, nunca olvides que si el quisiera estar contigo, lo hiciera contra viento y marea, si el ya no está a tu lado y sólo te utiliza, querida ¡deja a esa basura!.

4. Le resta importancia a lo que fueron alguna vez
Sé que no debe importarnos lo que los demás piensen de nosotros, pero en serio, crees que está bien tener sexo con tu ex después de cortar, el hombre es un idiota, bueno no exageremos, algunos, pero siempre piensan “si eso hace ahorita, que no habrá hecho mientras anduvo conmigo”.

No creas que va a pensar “lo hace porque soy yo”, “porque todavía existe algo”, al contrario, sólo elevaras su ego, sobre que mueres por el, que nadie te satisface como el y todas estas estupideces que hacen sentir bien a un hombre, terminara demostrándotelo en la cama al tratarte como poca cosa y lo que quedaba de bueno de la relación va a terminar en tragedia.

5. Entran en laberinto sin salida
Así es, como cuento de Alicia en el país de las maravillas, vas persiguiendo a ese conejo que te mueve la cola, ese mismo conejo que te terminará hundiendo en cuento sin final, envuelta en preguntas sin respuestas, rodeada de personajes extraños que en vez de ayudar sólo perjudicaran a tu persona, olvida ese “está es la última vez” o “vamos a hacerlo antes de que te pongas de novia”.

No le regales la energía positiva que has acumulado y dile a ese conejo que si sigue lo vas a volver algún platillo exótico.

6. Se pierden la oportunidad de regresar
Él no puede ser tu amigo sexual, porque fue tu pareja. Aunque al terminar el plan nunca debe ser regresar, comenzar una relación sólo sexual con el que en algún momento consideraste como tu futuro hasta la muerte, no es la mejor idea.

Mientras más pasa el tiempo, aunque juren que están contentos con la nueva relación que llevan, alguien saldrá lastimado, muchas veces serán los dos, pues es imposible no pensar en todas las otras cosas que tenían antes; desde los acuerdos hasta los planes que cumplían después, te repito o sea, siempre los recuerdos estarán y regresar es literal como ponerle agua a tu shampoo, funcionará puede que si, pero no de la manera que debería.

Es por eso que hoy decido no volver a llamarlo, no volver a pensarlo, quedarme con lo que fue, con todo eso que me hace sentir en el cuerpo, pero lo dejare como esa droga que le hace mal a los adictos y que yo en su momento juzgue, lo hago por mi y por el, porque si en él no entra la cordura, en estos momentos me esta cayendo el 20 y me decido totalmente a decirle, ¡adiós y hasta nunca!.